Mermelada de naranja casera

Mermelada de naranja casera

Una receta sencilla y con sabor casero

El secreto está menos en la cantidad de ingredientes que en respetar algunos pasos. La preparación de las naranjas es fundamental: hay que retirar la mayor cantidad posible de la parte blanca de los gajos porque puede aportar un sabor amargo demasiado marcado.

La cáscara, en cambio, puede conservarse y cortarse en tiras finas. Esto permite conseguir una mermelada con pequeños trozos de naranja y un perfume mucho más intenso. Quienes prefieran una textura completamente suave pueden directamente omitir las cáscaras.

Ingredientes

Rinde aproximadamente 2 frascos medianos.

  • 1 kilo de naranjas.

  • 700 gramos de azúcar.

  • El jugo de 1 limón.

La receta original utiliza solamente estos tres ingredientes.

Paso a paso

1. Preparar las naranjas

Lavar muy bien las naranjas. Pelarlas procurando retirar principalmente la cáscara y reservarla. Luego, quitar la parte blanca de los gajos para evitar que el resultado final tenga un exceso de amargor.

2. Cortar la fruta

Cortar las cáscaras en tiras muy finas si se desea encontrar pequeños trozos en la mermelada. Después, cortar los gajos y retirar cuidadosamente todas las semillas.

3. Llevar todo a la olla

Colocar la pulpa de naranja, las cáscaras, el azúcar y el jugo de limón en una olla. Comenzar la cocción a fuego bajo para que el azúcar se disuelva.

Una vez integrado todo, subir el fuego y dejar que la preparación hierva durante aproximadamente 40 minutos. Es importante revolver cada tanto mientras la mezcla se concentra y comienza a adquirir una consistencia más espesa.

4. Comprobar el punto

Existe un truco sencillo para saber cuándo la mermelada está lista: colocar una cucharadita sobre un plato frío y pasar un dedo por el centro. Si la preparación no vuelve a unirse rápidamente, alcanzó el punto adecuado.

Este paso es importante porque la mermelada todavía puede parecer algo líquida mientras está caliente y espesarse al enfriarse.

5. Envasar

Colocar la mermelada todavía caliente en frascos previamente esterilizados. Cerrarlos correctamente y colocarlos boca abajo hasta que se enfríen, siguiendo el procedimiento indicado en la receta.

El toque que cambia el resultado

La cantidad de cáscara utilizada permite modificar el perfil de sabor. Para una mermelada más suave, conviene retirar prácticamente toda la parte blanca. Si se busca un gusto más intenso y ligeramente amargo, se pueden conservar algunos sectores de la cáscara.

La propuesta también contempla una alternativa para quienes buscan reducir la cantidad de azúcar: reemplazar una parte por un edulcorante apto para cocción.

La gran virtud de esta mermelada es que no necesita ingredientes difíciles de conseguir ni equipamiento especial. La naranja aporta el perfume y la acidez, el azúcar proporciona dulzor y ayuda a conseguir la textura característica, mientras que el limón termina de equilibrar el conjunto.

El resultado es una conserva de sabor casero, ideal para tener lista en la heladera y convertir una simple tostada en un desayuno o una merienda especial.

También funciona como acompañamiento de quesos, relleno para tortas y budines o complemento de panqueques. Y hay un detalle que juega a favor: al prepararla en casa se puede decidir cuánto protagonismo darle a la cáscara y, por lo tanto, qué tan intenso será su sabor.

En definitiva, es una de esas recetas que demuestran que con pocos ingredientes y algo de paciencia se puede conseguir mucho. La clave está en cocinar lentamente, controlar el punto y no apurarse con el envasado.

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