🛒 Ingredientes
- Harina común: 500 gramos
- Levadura fresca: 30 gramos
- Agua tibia: cantidad necesaria
- Azúcar: una pizca
- Sal: una pizca
- Aceite: abundante para freír
- Miel de caña: para bañar al final
👩🍳 Paso a Paso
- Preparar el fermento: Disolvé la levadura fresca en un chorrito de agua tibia. Sumale una pizca de azúcar y una cucharada de harina. Mezclá bien y dejalo reposar unos minutos hasta que espume.
- Armar la masa: En un bol grande, volcá el resto de la harina formando una corona. Agregá la pizca de sal por los bordes externos. En el centro volcá el fermento de levadura.
- Lograr la textura: Incorporá agua tibia de a poco mientras integrás con los dedos. Tenés que lograr una masa bien blanda, elástica y pegajosa.
- Primer descanso: Tapá el bol y dejá levar la masa en un lugar cálido durante 1 hora para que duplique su tamaño.
- Dar forma: Humedecé tus manos con agua para que no se te pegue la preparación. Tomá una porción de masa y, con la ayuda de tu dedo pulgar, hacé un hueco justo en el centro.
- Cocinar: Doralos en abundante aceite bien caliente. Retiralos, escurrí el exceso de grasa y servilos calientes bañados con mucha miel de caña.