El cocinero español Oriol Barnau propone una manera diferente de preparar papas: se cocinan en una salsa aromática de ajo y caldo de pollo y se terminan con una picada de avellanas, pan, perejil y especias. El resultado es cremoso, intenso y perfecto como guarnición o plato principal.
La papa es uno de esos ingredientes que permiten infinitas posibilidades en la cocina. Frita, al horno, hervida, en puré o como protagonista de guisos, suele ocupar un lugar central en las mesas de todo el mundo. Pero el cocinero español Oriol Barnau propone salir de las preparaciones más conocidas y apostar por una receta de inspiración andaluza y catalana.
Su propuesta son unas papas al ajillo cocinadas en caldo de pollo y terminadas con una picada de avellanas, una combinación que transforma un ingrediente sencillo en un plato lleno de aromas y sabor. Según la receta difundida por TN, la preparación demanda unos 45 minutos.
El secreto está en la picada
La particularidad de esta receta aparece en el tramo final de la cocción. La preparación incorpora una picada elaborada con avellanas, pan, perejil, ajo, comino y pimentón.
Esta técnica reúne elementos característicos de distintas cocinas españolas. El ajo, el comino y el pimentón aportan intensidad y profundidad, mientras que la combinación de pan y frutos secos ayuda a espesar el caldo y convertirlo en una salsa cremosa.
El resultado son papas tiernas, impregnadas de sabor y acompañadas por una salsa espesa y aromática.
Ingredientes
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5 papas medianas
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8 a 10 dientes de ajo
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30 gramos de avellanas
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1 rebanada de pan
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3 a 4 cucharadas de perejil fresco picado
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2 cucharaditas de comino molido
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1 cucharadita de pimentón dulce
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Caldo de pollo, cantidad necesaria
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Aceite, cantidad necesaria
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Sal, a gusto
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Pimienta negra, a gusto
Paso a paso
Preparar las papas
Pelar las papas y cortarlas en rodajas de aproximadamente un centímetro de espesor. Es importante que los cortes tengan un tamaño similar para que se cocinen de manera pareja.
Cocinar los ajos
Colocar un poco de aceite en una cacerola y agregar los dientes de ajo. Cocinarlos durante aproximadamente dos minutos, procurando que no lleguen a dorarse demasiado. El objetivo es que comiencen a perfumar el aceite.
Dorar las papas
Incorporar las rodajas de papa y dorarlas de ambos lados. No es necesario cocinarlas completamente en este momento: simplemente deben tomar algo de color antes de continuar con la preparación.
Una vez doradas, retirarlas y reservarlas.
Preparar la picada
En un mortero o procesadora colocar las avellanas, la rebanada de pan, el perejil fresco, los ajos, el comino y el pimentón.
Machacar o procesar los ingredientes hasta obtener una preparación homogénea. Agregar un poco de caldo caliente para conseguir una pasta espesa que pueda incorporarse fácilmente a la cacerola.
Esta mezcla será la encargada de espesar y potenciar el sabor de la salsa.
Cocinar las papas en el caldo
Volver a colocar las papas en la cacerola y cubrirlas apenas con caldo de pollo. Condimentar con sal y pimienta y cocinar durante unos 10 minutos.
Las papas deben comenzar a ablandarse, pero sin desarmarse.
Incorporar la picada
Agregar la preparación de avellanas, pan, ajo y especias. Para integrarla, mover suavemente la cacerola en lugar de revolver enérgicamente con una cuchara, de manera que las papas mantengan su forma.
Continuar la cocción durante unos cinco minutos, hasta que el líquido se reduzca y se transforme en una salsa más espesa y cremosa. (Todo Noticias)
Dejar reposar y servir
Una vez terminada la cocción, retirar del fuego y dejar reposar las papas durante aproximadamente 10 minutos. Este tiempo permite que la salsa tome mayor cuerpo y que las papas terminen de absorber los sabores.
Servir calientes, acompañadas por abundante salsa.
Una receta sencilla que cambia por completo a la papa
La propuesta de Oriol Barnau demuestra que no hace falta recurrir a frituras para conseguir una preparación de papas sabrosa y contundente. El ajo, el caldo de pollo y la picada de avellanas construyen una salsa con personalidad, mientras que la cocción lenta permite que las papas queden tiernas y bien impregnadas.
Por su textura y sabor, pueden funcionar como guarnición para carnes, pollo o pescado, aunque también pueden convertirse en un plato principal acompañado de una ensalada fresca.
La clave está en respetar los tiempos de cocción y, especialmente, en no romper las papas al integrar la picada. Así, el resultado final combina la suavidad de la papa con una salsa espesa, aromática y ligeramente crocante gracias a los frutos secos.
Una receta económica, diferente y con ingredientes fáciles de conseguir que convierte a la humilde papa en la protagonista absoluta de la mesa.