El macrismo y el oficialismo avanzan en una estrategia de acercamiento político y parlamentario. Cristian Ritondo y Fernando de Andreis se reunieron en la Casa Rosada con Diego Santilli, Martín Menem y Lule Menem. Acordaron encuentros periódicos para coordinar posiciones en el Congreso y explorar una eventual oferta electoral conjunta.
La alianza que durante meses parecía una posibilidad remota empieza a tomar forma. El PRO y La Libertad Avanza dieron los primeros pasos concretos hacia una convergencia política con la mirada puesta en las elecciones de 2027, en un movimiento que puede modificar de manera sustancial el mapa opositor y oficialista de la Argentina.
El primer encuentro formal se produjo en la Casa Rosada y reunió a dirigentes de peso de ambos espacios. Por el lado del macrismo participaron Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, enviados de Mauricio Macri. Del oficialismo estuvieron Diego Santilli, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem. El objetivo fue comenzar a ordenar una agenda común tanto en el Congreso como en el terreno electoral.
No se trató todavía de un acuerdo electoral cerrado. Pero sí de una señal política de enorme importancia: los dos sectores que durante años compitieron por el liderazgo de la derecha argentina comenzaron a discutir mecanismos concretos para confluir.
Una mesa que busca evitar nuevas fracturas
Uno de los principales acuerdos alcanzados fue mantener reuniones cada quince días. La intención es generar un canal permanente para coordinar las negociaciones parlamentarias y evitar que las diferencias entre ambas fuerzas terminen debilitando al Gobierno en el Congreso.
El oficialismo necesita votos para avanzar con su agenda legislativa. El PRO, por su parte, conserva un bloque parlamentario que puede resultar decisivo en determinadas votaciones.
La coordinación, entonces, tiene una lógica inmediata: convertir coincidencias legislativas en una estructura política más estable.
Pero el verdadero horizonte es electoral.
La discusión apunta a la posibilidad de que La Libertad Avanza y el PRO confluyan en una oferta común para 2027, especialmente en aquellos distritos donde competir por separado podría favorecer al peronismo.
Macri y Milei: una relación que cambió de eje
El acercamiento tiene además un componente político particular. Mauricio Macri fue uno de los principales referentes de la oposición al kirchnerismo y durante años encabezó el espacio que disputaba el electorado de centro y centroderecha.
La aparición de Javier Milei modificó completamente ese escenario.
El líder libertario consiguió absorber buena parte del electorado que históricamente acompañaba al PRO y terminó desplazando al macrismo como principal referencia de la derecha argentina.
Desde entonces, la relación entre Macri y Milei atravesó distintas etapas: apoyo, críticas, negociaciones y fuertes diferencias.
Ahora, frente a la perspectiva de 2027, ambos espacios parecen haber llegado a una conclusión pragmática: separados pueden competir entre sí; juntos pueden ampliar sus posibilidades de conservar el poder.
La batalla por el Congreso
La coordinación parlamentaria será el primer laboratorio de esta nueva etapa.
El Gobierno necesita construir mayorías para avanzar con sus reformas y, en ese terreno, el PRO puede transformarse en un aliado estratégico. La experiencia de los últimos años mostró que el oficialismo no siempre consigue reunir por sí solo los votos necesarios para aprobar sus proyectos.
El acercamiento con el macrismo permitiría reducir ese problema.
Pero también implica una transformación para el PRO. El partido deberá decidir cuánto está dispuesto a acompañar al Gobierno y cuánto conservará de su identidad propia.
Ese dilema no es menor.
Una integración demasiado profunda puede permitirle acceder a espacios de poder y garantizarle influencia legislativa, pero también puede diluir su identidad política. Una distancia excesiva, en cambio, podría dejarlo fuera de una eventual coalición dominante en 2027.
La disputa por Buenos Aires
La provincia de Buenos Aires aparece como uno de los principales territorios donde se jugará esta estrategia.
Allí, el oficialismo libertario busca consolidarse y el PRO intenta preservar posiciones propias. La presencia de Diego Santilli en la reunión no es un dato menor: su figura tiene peso dentro del armado bonaerense y representa uno de los puentes entre ambos sectores.
La necesidad de evitar candidaturas superpuestas puede convertirse en un poderoso incentivo para negociar.
Si PRO y La Libertad Avanza presentan listas separadas en distritos estratégicos, podrían dividir el voto de un mismo electorado. Una candidatura común permitiría, en cambio, concentrar fuerzas.
La cuestión será definir quién conduce esa eventual alianza y bajo qué reglas.
El desafío de una unidad sin hegemonía
La construcción de una alianza entre macristas y libertarios no será sencilla.
El PRO conserva dirigentes, estructuras territoriales y una identidad construida durante más de dos décadas. La Libertad Avanza, en cambio, se presenta como una fuerza disruptiva que llegó al poder precisamente cuestionando a buena parte de la dirigencia tradicional.
Ahí aparece una contradicción de fondo.
El oficialismo necesita al PRO, pero al mismo tiempo construyó gran parte de su identidad política sobre la crítica a la “casta”. El macrismo necesita negociar con Milei, pero corre el riesgo de quedar reducido a un socio menor dentro de una estructura dominada por el Gobierno.
La discusión sobre quién liderará una eventual alianza será inevitable.
El peronismo también mueve sus fichas
El acercamiento entre el PRO y La Libertad Avanza ocurre, además, en paralelo al intento del peronismo por reorganizarse.
Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa comenzaron a avanzar en un esquema de unidad que busca reunir a las diferentes corrientes del peronismo y construir una alternativa electoral para 2027.
El escenario comienza así a adquirir una lógica de bloques.
De un lado, el oficialismo intenta ampliar su base hacia el macrismo. Del otro, el peronismo procura cerrar sus propias fracturas y reconstruir una coalición competitiva.
En el medio quedan los sectores que todavía no tienen definido su alineamiento y que podrían convertirse en piezas decisivas.
Una alianza que todavía está en construcción
Por ahora, no existe una coalición electoral formal entre el PRO y La Libertad Avanza. Lo que existe es una mesa de negociación, una agenda parlamentaria común y la voluntad explícita de explorar una convergencia.
El acuerdo para reunirse cada quince días constituye el primer paso de una negociación que promete ser larga.
La pregunta central será qué tipo de alianza quieren construir.
¿Una coalición electoral circunstancial para derrotar al peronismo? ¿Una integración definitiva del PRO al proyecto libertario? ¿O una estructura donde ambas fuerzas conserven identidad propia pero compitan bajo una misma candidatura?
La respuesta todavía no está definida.
Lo que sí parece haber quedado atrás es la etapa en la que macristas y libertarios se miraban como competidores inevitables.
La política argentina empieza a ordenar sus piezas para 2027 y, en ese tablero, Milei y Macri parecen haber entendido que la disputa por el electorado de derecha puede ser menos rentable que la construcción de una alianza.
El primer paso ya fue dado en la Casa Rosada. Ahora comienza la negociación por el poder.