Mariano Soria y Daniela Vergara en la conferencia de prensa en el centro cultural La Toma. Andres Macera

Allanamientos en Rosario: secuestraron libros sobre Palestina, una computadora y un teléfono

La Policía Federal allanó las viviendas de dos militantes vinculados a la Asamblea Acción por Palestina Rosario. Se llevaron dispositivos electrónicos y bibliografía sobre Palestina y la cuestión judía. La APDH pidió acceder al expediente, que estaría relacionado con una presunta infracción a la ley antidiscriminatoria.

La discusión sobre Palestina sumó un nuevo capítulo en Rosario, esta vez en el terreno judicial. Durante la mañana del miércoles, efectivos de la Policía Federal allanaron las viviendas de dos militantes vinculados a la Asamblea Acción por Palestina Rosario y secuestraron computadoras, un teléfono celular y varios libros relacionados con la historia de Palestina y la cuestión judía.

Uno de los allanados es Mariano Soria, dirigente de Izquierda Socialista, docente de Historia y militante de la Asamblea Acción por Palestina Rosario. La segunda vivienda pertenece a su compañera, también integrante de esa organización. Según el relato de Soria, ninguno de los dos había sido notificado previamente de la existencia de una investigación.

La orden fue firmada por la fiscal federal Federica Tiscornia. No hubo órdenes de detención y, según lo informado por los propios involucrados, los procedimientos estuvieron orientados a buscar material político, publicaciones y dispositivos electrónicos. La Asociación Permanente por los Derechos Humanos (APDH) solicitó acceder a las actuaciones, aunque al momento de la denuncia pública todavía no había podido conocer el expediente completo.

Libros bajo sospecha

Entre los objetos secuestrados aparecen varios libros vinculados con Palestina. Soria mencionó obras del historiador israelí Ilan Pappé, publicaciones sobre la situación palestina durante la década de 1930 y materiales relacionados con la revuelta palestina de 1936-1939.

También fue retirado La cuestión judía, del militante marxista judío Abraham León, quien murió durante el Holocausto. El procedimiento incluyó además una situación llamativa: los efectivos observaron una camiseta del Club Deportivo Palestino de Chile, aunque finalmente no se la llevaron.

La escena tiene una dimensión que excede el inventario policial. La bibliografía secuestrada forma parte de debates históricos y políticos sobre el conflicto palestino-israelí, el sionismo, el antisemitismo y la historia del pueblo palestino.

Pero que esos libros hayan sido encontrados en una vivienda no constituye, por sí mismo, una prueba de una conducta delictiva. El alcance jurídico del procedimiento deberá establecerse a partir del expediente y de las decisiones de la Justicia.

Una causa que los involucrados desconocían

Según Soria, recién durante el allanamiento tomó conocimiento de que existía una investigación iniciada meses atrás. De acuerdo con la información periodistica, a los militantes les señalaron que el procedimiento estaría relacionado con una presunta infracción a la ley antidiscriminatoria y una acusación vinculada con antisemitismo.

El dirigente sostuvo que nunca había sido notificado de una causa y cuestionó que la investigación pudiera estar vinculada con sus actividades públicas de solidaridad con Palestina.

La organización política a la que pertenece, Izquierda Socialista, relacionó los procedimientos con la actividad militante de ambos allanados y denunció un intento de criminalizar la solidaridad con Palestina.

La acusación, sin embargo, debe diferenciarse de lo que efectivamente consta en las actuaciones judiciales. Como la APDH todavía no había podido acceder al expediente completo, permanecían sin conocerse públicamente todos los elementos que dieron origen a la investigación.

El límite entre antisemitismo y crítica política

El caso vuelve a colocar en primer plano una discusión especialmente sensible: dónde se encuentra el límite entre el antisemitismo, que constituye una forma de discriminación contra las personas judías, y las críticas políticas dirigidas contra el Estado de Israel o contra el sionismo.

Soria rechazó que su actividad de solidaridad con Palestina pueda ser considerada antisemita y sostuvo que su militancia tiene como objetivo denunciar las políticas del Estado de Israel y expresar solidaridad con la población palestina.

Daniela Vergara, dirigente de Izquierda Socialista y docente, también cuestionó el procedimiento. En declaraciones recogidas por Rosario/12, destacó que pertenece a la comunidad judía y sostuvo que apoyar la causa palestina no implica necesariamente adoptar posiciones antisemitas.

La distinción resulta central para el debate público. Una crítica a las decisiones de un Estado o a una corriente política no es automáticamente equivalente a una expresión de odio contra un pueblo o una religión. Al mismo tiempo, las expresiones antisemitas no dejan de serlo por presentarse como críticas políticas. Determinar qué ocurrió en este caso concreto requiere conocer el contenido de las publicaciones y elementos que forman parte de la investigación.

La computadora y el teléfono

Además de los libros, los efectivos secuestraron una computadora y un teléfono celular. Según Soria, allí se encontrarían registros de su actividad política y publicaciones relacionadas con las campañas de solidaridad con Palestina.

El secuestro de dispositivos electrónicos agrega otra dimensión al procedimiento, porque puede involucrar comunicaciones personales, información laboral y material político.

La APDH reclamó conocer el expediente precisamente para determinar cuáles son las razones y los alcances de la investigación. Hasta que esos elementos sean públicos, las acusaciones cruzadas permanecen dentro de un escenario de versiones parciales.

Repudio de organizaciones

Después de los allanamientos se realizó una conferencia de prensa en el Centro Cultural La Toma, en Rosario. Allí los militantes denunciaron el procedimiento y defendieron su derecho a continuar realizando actividades de solidaridad con Palestina.

También hubo expresiones de respaldo provenientes del ámbito docente. La Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafe) repudió los allanamientos y manifestó su solidaridad con los trabajadores involucrados, reclamando el cierre de la causa y defendiendo el derecho a la libre expresión.

La controversia, de este modo, se trasladó rápidamente desde los domicilios allanados al espacio público.

Una causa que abre preguntas

El episodio plantea interrogantes que exceden el caso particular de Soria y su compañera. ¿Qué publicaciones dieron origen a la investigación? ¿Qué conducta concreta se investiga? ¿Qué relación existe entre esos materiales y la presunta infracción a la ley antidiscriminatoria? ¿Qué fundamentos tuvo la Justicia para ordenar los allanamientos y secuestrar dispositivos electrónicos?

Por ahora, varias de esas preguntas permanecen abiertas.

Mientras la APDH intenta acceder a las actuaciones y los militantes denuncian una persecución vinculada con su actividad política, la Justicia deberá establecer el alcance de la investigación y determinar si existe alguna conducta que pueda constituir un delito.

En una ciudad donde las actividades de solidaridad con Palestina forman parte desde hace tiempo del debate público, el secuestro de libros sobre su historia agrega una imagen difícil de ignorar: ejemplares dedicados a reconstruir décadas de conflicto, una computadora, un teléfono y una investigación cuyo contenido todavía no fue conocido públicamente en su totalidad.

El próximo capítulo dependerá, precisamente, de que el expediente permita reemplazar las denuncias cruzadas por hechos comprobables.

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