Alberto Ades, economista con extensa trayectoria en Wall Street. Redes Sociales

Alberto Ades advirtió sobre los riesgos del modelo y puso a Caputo bajo la lupa

El economista argentino Alberto Ades, con una extensa trayectoria en Wall Street y creciente cercanía con Javier Milei, advirtió que el programa económico enfrenta desafíos que podrían comprometer su continuidad. Su aparición en las discusiones del Gobierno coincide con las versiones sobre el futuro de Luis Caputo y abre interrogantes sobre el rumbo de la economía, el dólar y la recuperación de la actividad.

En un Gobierno donde las certezas económicas suelen expresarse con tono categórico, una advertencia llegó desde un lugar inesperado: el círculo de economistas que mantiene contacto directo con el presidente Javier Milei.

Alberto Ades, abogado y economista argentino con una extensa trayectoria en Wall Street, se convirtió en una figura de creciente interés dentro del oficialismo. Participó recientemente de una reunión de gabinete y mantiene conversaciones habituales con el Presidente.

En una entrevista radial, Ades habló sobre los desafíos del programa económico y dejó una definición que sintetiza los riesgos de una estabilización incompleta: "Te podés quedar a mitad de camino".

La advertencia adquiere relevancia por el momento político en el que fue formulada. El Gobierno intenta sostener su estrategia de estabilización mientras enfrenta dificultades en la actividad económica y nuevas discusiones sobre el futuro del equipo encabezado por Luis Caputo.

Quién es Alberto Ades, el economista que escucha Milei

Ades no proviene de la estructura tradicional de funcionarios de La Libertad Avanza. Su perfil está vinculado con las finanzas internacionales, el análisis macroeconómico y los mercados de capitales.

Su experiencia en Wall Street constituye una de sus principales credenciales y ayuda a explicar el interés que despierta en un Gobierno que considera fundamental recuperar la confianza de los inversores.

Sin embargo, su acercamiento a Milei tiene también una dimensión política.

La participación del economista en una reunión de gabinete y su contacto frecuente con el Presidente muestran que sus opiniones tienen acceso a espacios relevantes de discusión.

Eso no significa que exista una designación oficial ni que esté confirmada su incorporación al Ministerio de Economía.

Pero su presencia se produce en un contexto en el que el futuro de Caputo volvió a convertirse en tema de debate público.

Caputo, entre el respaldo presidencial y las dudas sobre el rumbo económico

Luis Caputo continúa siendo una pieza central del programa económico de Milei.

El ministro fue responsable de impulsar el ajuste fiscal, la reorganización de las cuentas públicas y una política monetaria orientada a reducir la inflación.

Desde la perspectiva oficial, esos resultados constituyen los principales logros de la gestión.

Sin embargo, el programa enfrenta una dificultad que aparece cada vez con mayor frecuencia en la discusión económica: cómo transformar la estabilización en crecimiento sostenido.

La desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal no resuelven automáticamente los problemas de producción, empleo, consumo y disponibilidad de divisas.

En ese escenario, las opiniones de Ades resultan particularmente relevantes.

La pregunta no es solamente si el Gobierno puede sostener las variables financieras durante los próximos meses, sino si la economía conseguirá generar las condiciones necesarias para consolidar la recuperación.

El peligro de una estabilización que quede incompleta

La advertencia de Ades sobre la posibilidad de quedarse a mitad de camino permite identificar uno de los principales riesgos que enfrentan los programas de estabilización.

Una economía puede conseguir avances en el control de la inflación y, al mismo tiempo, mantener desequilibrios que dificulten su crecimiento.

Entre esos desafíos aparecen la acumulación de reservas internacionales, la disponibilidad de dólares, la competitividad de los sectores productivos y la capacidad de recuperar los ingresos reales.

La estabilidad cambiaria puede contribuir a reducir la incertidumbre y ordenar las expectativas. Pero sostenerla exige condiciones económicas y financieras que no dependen exclusivamente de la voluntad del Gobierno.

Si la oferta de divisas resulta insuficiente o el nivel de actividad permanece debilitado, el programa puede enfrentar nuevas tensiones.

La cuestión de fondo es cómo evitar que los avances iniciales de la estabilización terminen debilitados por problemas que todavía no encontraron una solución duradera.

Las tres preguntas que incomodan al programa económico

Más allá de sus declaraciones radiales, Ades había planteado públicamente tres interrogantes sobre el rumbo de la economía.

El primero se relaciona con la política monetaria. El economista considera necesario examinar si las condiciones financieras resultan demasiado restrictivas y si existe margen para aliviar el crédito sin comprometer la estabilidad de precios.

El segundo apunta a los dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero. La cuestión es qué condiciones deberían existir para que una parte de esos ahorros se transforme en depósitos, financiamiento e inversión productiva.

El tercero aborda uno de los debates más sensibles del programa de Caputo: el tipo de cambio real.

Ades hablo de un dólar más alto, esto  podría contribuir a mejorar la competitividad de determinados sectores, aunque reconoció las dificultades que implicaría modificar el esquema cambiario sin generar nuevas presiones inflacionarias. 

Los sectores que pagan el costo de la transformación

Ades respaldó el ajuste fiscal, la apertura económica y la desregulación impulsados por Milei. Pero también reconoció que las transformaciones estructurales producen consecuencias desiguales.

Mientras sectores como la energía y la minería pueden encontrar nuevas oportunidades de expansión, otras actividades enfrentan mayores dificultades para competir.

La industria manufacturera, las pequeñas y medianas empresas y las actividades orientadas al mercado interno aparecen entre los sectores especialmente expuestos a una transición caracterizada por la apertura comercial y las restricciones financieras.

En ese contexto, el debate económico deja de limitarse a los indicadores macroeconómicos y se traslada a las condiciones concretas de producción, inversión y empleo.

La cuestión es cuánto tiempo pueden resistir los sectores más afectados mientras se esperan los beneficios futuros del programa.

¿El reemplazante de Caputo? Ades lo negó

La aparición de Ades en una reunión de gabinete a la que Caputo no asistió alimentó especulaciones sobre un eventual cambio en el Ministerio de Economía.

Sin embargo, el propio economista rechazó esa interpretación.

Explicó que reside en Nueva York, donde también viven sus hijos, y que asumir una función pública en Argentina representaría una dificultad personal importante.

Además, aclaró que su exposición ante los ministros respondió a una invitación de Milei para compartir su visión sobre las transformaciones de la economía mundial, no a una propuesta para reemplazar al titular del Palacio de Hacienda. 

Por ahora, no existe una designación ni un anuncio oficial que indique un cambio en la conducción económica.

Una advertencia desde dentro del universo libertario

El dato políticamente relevante es que las preguntas sobre la sostenibilidad del programa ya no provienen únicamente de economistas opositores.

También aparecen entre especialistas que comparten buena parte de los objetivos económicos del Presidente.

Ades considera que el ajuste inicial fue necesario y valora la orientación general de las reformas. Sus advertencias no constituyen, por lo tanto, un rechazo integral del proyecto libertario.

Representan una discusión sobre sus instrumentos, sus tiempos y sus costos.

Y allí reside la importancia de sus declaraciones.

Porque incluso entre quienes defienden el rumbo del Gobierno comienza a instalarse una pregunta decisiva: ¿cómo evitar que la estabilización económica termine siendo una transición prolongada, con sectores productivos debilitados y una recuperación que no alcanza a consolidarse?

La respuesta no dependerá solamente de las decisiones del Banco Central o del Ministerio de Economía.

También estará vinculada con la evolución de la inversión, el empleo, la competitividad y la capacidad de generar divisas genuinas.

Alberto Ades no anunció su llegada al Gobierno ni pidió públicamente la salida de Caputo. Pero dejó planteado un interrogante que atraviesa toda la estrategia económica de Milei: qué ocurre si el país soporta los costos del ajuste y, aun así, no consigue llegar a la recuperación prometida.

 

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