Leticia Brédice: “No me permito quedarme de brazos cruzados”

Leticia Brédice: “No me permito quedarme de brazos cruzados”

La actriz atraviesa un momento de intensa actividad profesional: interpreta a Susana Giménez en la serie “Moria”, participa de un certamen musical y se prepara para estrenar “Milagro”, una obra que escribió, dirige y protagoniza. 

Leticia Brédice vuelve a ocupar un lugar central en la escena artística argentina. A los 50 años, la actriz combina televisión, música y teatro en una etapa que define desde la gratitud y una renovada seguridad personal. Su presente incluye un papel particularmente exigente: interpretar a Susana Giménez en Moria, la serie de Netflix inspirada en la vida de Moria Casán.

Pero el desafío no termina allí. Brédice también participa del reality musical Es mi sueño, por eltrece, y prepara el estreno de Milagro, una obra que escribió, dirige y protagoniza junto a su sobrina Ananda Li Brédice. El espectáculo llegará al teatro Santa María el 4 de septiembre, con funciones los viernes a las 21.

La actriz dió a conoser a traves de una entrevista en un medio periodistico, sobre este momento profesional, su relación con Susana Giménez, la decisión de llamar personalmente para conseguir trabajos y la transformación que experimentó con el paso de los años.

El desafío de convertirse en Susana

Interpretar a una figura tan reconocible como Susana Giménez implica un riesgo evidente: caer en la imitación. Brédice decidió tomar otro camino.

Me dediqué a estudiarla en detalle para captar su esencia sin caer en la parodia”, explicó sobre el proceso de construcción del personaje.

La actriz conoce personalmente a Moria Casán y mantiene con ella una relación de afecto construida a lo largo de distintos trabajos. Con Susana, en cambio, también existe un vínculo emocional que fue determinante para acercarse al personaje.

Brédice recordó especialmente la generosidad que la conductora tuvo cuando nació su hijo Indio. Según relató, Susana le envió un cochecito, un huevito para el auto, ropa, pañales y juguetes.

A Susana le tengo un afecto gigante y un agradecimiento eterno”, contó.

La interpretación adquirió así una dimensión diferente: no se trató solamente de estudiar gestos, voz o movimientos, sino de construir una versión ficcional de una persona a la que Brédice conoce y aprecia.

“Yo agarro el teléfono”

Uno de los aspectos más llamativos de la entrevista fue la manera en que la actriz contó cómo enfrenta la búsqueda de trabajo.

Lejos de esperar pasivamente una propuesta, Brédice asegura que toma la iniciativa.

No creo en la postura pasiva de quedarse esperando a que te llamen. Yo agarro el teléfono y digo directamente: ‘Hola, quiero trabajar con vos’”, afirmó.

La estrategia, según relató, no siempre funciona. Muchas veces recibe como respuesta que no existe un papel disponible. Sin embargo, insiste en que no quiere quedarse esperando a que alguien recuerde su nombre.

Incluso recordó que, cuando se preparaba una serie sobre Diego Maradona, llamó para pedir participar aunque fuera en una escena mínima.

Quería estar en el proyecto aunque fuera para abrir la puerta de un auto o servir una mesa en un restaurante”, contó.

Finalmente consiguió interpretar a la secretaria de Guillermo Cóppola, un trabajo que incluyó escenas filmadas en Nápoles.

La anécdota resume una de las características que la actriz reivindica de su personalidad profesional: insistir, buscar oportunidades y mantenerse activa.

“Milagro”, una obra nacida de una inquietud personal

El otro gran proyecto de Brédice es Milagro, una pieza teatral que escribió, dirige y protagoniza.

La obra nació de una idea que venía desarrollando desde hacía tiempo y tomó forma después de una convocatoria del secretario de Cultura de la Nación, Leo Cifelli, a quien la actriz definió como un amigo de muchos años.

El espectáculo comenzó como una performance y luego evolucionó hacia una historia teatral completa.

La protagonista se llama María de los Milagros Figueroa Alcorta, un nombre elegido deliberadamente por Brédice para generar una contradicción entre la imagen asociada con un apellido de clase alta y la profunda soledad del personaje.

La historia gira alrededor de una mujer que se encuentra con quien le propone convertirse en su directora. A partir de ese vínculo atraviesa un proceso de transformación que la lleva a revisar su propia vida, sus vínculos y sus necesidades afectivas.

Ananda Li Brédice cumple allí una función central como guía del personaje y, mediante diferentes recursos teatrales, encarna distintas figuras de su mundo emocional.

La obra es el viaje a la historia personal de esta mujer pero, en el fondo, es el espejo de cualquier mujer, de cualquier hombre o de cómo cada uno se perciba”, explicó Brédice.

Una actriz que escribe desde la emoción

Aunque la protagonista de Milagro atraviesa una historia marcada por la soledad, Brédice aclara que no se trata de una reconstrucción autobiográfica.

Nada de lo que le ocurre a este personaje tiene que ver con mi vida”, sostuvo.

Su inspiración, explicó, proviene de otros lugares: la terapia, la lectura, la poesía y, especialmente, las historias de otras personas.

Brédice se define como una mujer especialmente curiosa respecto de las vidas ajenas. Un detalle escuchado al pasar puede convertirse, en su imaginación, en el punto de partida para construir todo un universo.

Esa mirada aparece trasladada al teatro, donde busca que detrás de situaciones que pueden provocar humor exista siempre una dimensión emocional más profunda.

La música como otro escenario

La actuación no es la única disciplina que ocupa su presente. Brédice también regresó a una de sus grandes pasiones: cantar.

Participa en Es mi sueño, el certamen musical de eltrece, una experiencia que inicialmente le generó cierto temor por la exigencia de cantar en vivo y defender canciones emblemáticas del rock nacional.

La actriz ya había grabado un disco, Actriz, en 2003, y ahora retomó sus clases de canto.

En ese proceso recibió un consejo de Abel Pintos que, según contó, le permitió afrontar el desafío con mayor tranquilidad: transmitir una emoción verdadera antes que obsesionarse exclusivamente con la perfección técnica.

Para Brédice, cantar tiene además un efecto profundamente reparador. La música aparece así como una prolongación de su búsqueda artística y no simplemente como una nueva actividad televisiva.

Los 50 y una nueva relación consigo misma

La actriz también habló de su transformación personal.

Brédice reconoció que durante sus 20 y 30 años le resultaba difícil procesar el afecto que recibía y valorarse plenamente como mujer y artista. Con el paso del tiempo, y particularmente después de los 40, asegura haber encontrado una serenidad diferente.

El crecimiento de su hijo también fue importante en ese proceso. A medida que él ganó autonomía, Brédice pudo redefinir su lugar como madre y recuperar espacios propios.

Ahora dice disfrutar más de su cuerpo, de su profesión y de las decisiones que tomó.

Y logré sentirme querida por mí misma”, afirmó.

Es una frase que funciona como síntesis de esta nueva etapa. Después de décadas de exposición, éxitos, controversias y desafíos profesionales, la actriz parece encontrar en la madurez una libertad distinta: la posibilidad de trabajar, crear y mostrarse sin la necesidad permanente de responder a las expectativas ajenas.

Una carrera que todavía busca nuevos desafíos

La historia profesional de Brédice está marcada por personajes de enorme variedad y por una trayectoria que incluye cine, televisión, teatro y música. Ahora, su presente vuelve a reunir varias de esas dimensiones.

Interpretar a Susana Giménez le permite recuperar la pantalla desde un personaje icónico. Es mi sueño la devuelve al canto. Y Milagro representa una nueva faceta: la de autora y directora de su propio material.

La actriz no parece dispuesta a esperar que el próximo llamado llegue solo.

Su fórmula, según sus propias palabras, continúa siendo sencilla: levantar el teléfono, preguntar, insistir y seguir buscando.

Porque, para Leticia Brédice, la carrera artística no se construye únicamente esperando que aparezca una oportunidad: también consiste en salir a buscarla.

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