La calle Corrientes padece una sobredosis de obviedades, y su síntoma más lucrativo se llama Desde el Jardín en el Teatro Metropolitan.
Mirá que llevo treinta años caminando este asfalto, gastando las suelas entre las redacciones de la Revista Ñ y las plateas porteñas, y pocas veces vi un sincronismo tan obsceno entre la vacuidad de una trama y la billetera del espectador. La obra se vende en Plateanet como "el acontecimiento teatral del año". Permítanme reírme, o llorar, según el precio de la entrada que llega a los $90.000.
La maquinaria comercial montada por Adrián Suar, Pablo Kompel y el propio Guillermo Francella es impecable. Pero el teatro, queridos míos, no es solo un balance contable. La adaptación que firma Marcos Carnevale sobre la célebre novela satírica de Jerzy Kosiński sufre de una anemia alarmante. Convirtieron una feroz crítica a la alienación mediática y a la dirigencia política en una comedia dramática ATP, masticada y tibia, ideal para no incomodar a nadie durante el invierno.
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Guillermo Francella se calza el traje de Chance Gardiner, el jardinero analfabeto cuya chatura intelectual es confundida con profunda sabiduría oriental por una élite desesperada por mesías. Francella es un cirujano del timing popular, un tipo que con un parpadeo le roba una carcajada a mil personas. Pero acá su Chance no camina; deambula plano, monótono y peligrosamente anestesiado. Cuando el personaje exige desamparo existencial, lo que vemos en escena es al Francella estrella tratando de contener al Francella de los tics, perdiendo en el camino la pureza perturbadora que Peter Sellers le dio en el cine.
El resto del elenco hace lo que puede en este jardín de plástico:
- Andrea Frigerio compone a una Eva Rand elegantísima, pero tan acartonada como la escenografía.
- Martín Seefeld dibuja un Presidente de los Estados Unidos que parece un boceto apurado de una caricatura política de los noventa.
- La puesta en escena confunde suntuosidad con contenido, estirando durante 70 minutos una anécdota que se adivina a los diez.
El verdadero peligro de Desde el Jardín es el espejo que nos devuelve. En una sociedad real que devora eslóganes vacíos en redes sociales, que aplaude el sinsentido y confunde la literalidad con la filosofía, la obra termina operando de forma involuntaria. Nos muestra que la platea del Teatro Metropolitan se conmueve con las mismas simplezas por las que la alta sociedad de la obra corona al jardinero.
Al final, la función termina, la gente aplaude de pie por puro reflejo condicionado ante la marquesina, y uno sale a Corrientes pensando que el teatro comercial porteño se está volviendo exactamente eso: un prolijo jardín donde las flores son hermosas, pero artificiales.
Las funciones de Desde el Jardín en el Teatro Metropolitan se presentan de miércoles a domingos en los siguientes horarios:
- Miércoles y Jueves: 20:00 hs
- Viernes y Sábados: Doble función a las 20:00 hs y 22:00 hs
- Domingos: 19:00 hs
Las entradas se consiguen a través de la plataforma oficial de Plateanet o en las boleterías del mismo teatro, ubicado en la mítica Avenida Corrientes 1343.