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Villa Pehuenia: el rincón de Neuquén donde el pehuén abraza los lagos

Entre araucarias milenarias, montañas y aguas cristalinas, Villa Pehuenia y Moquehue forman uno de los paisajes más singulares de la Patagonia. Un destino para recorrer sin apuro, donde la cultura mapuche, los bosques y los lagos construyen una postal diferente en cada estación.

Hay lugares de la Patagonia que impresionan por su inmensidad. Otros lo hacen por el silencio. Villa Pehuenia pertenece a ese segundo grupo: una pequeña aldea de montaña en el oeste de Neuquén donde el paisaje parece haber sido pensado para caminar despacio, mirar hacia las montañas y dejar que el bosque de pehuenes marque el ritmo.

Ubicada en el departamento Aluminé, a unos 310 kilómetros de la ciudad de Neuquén y muy cerca de la frontera con Chile, Villa Pehuenia forma junto con Moquehue un destino turístico caracterizado por lagos, montañas, bosques de araucarias y una fuerte presencia de la cultura mapuche.

El escenario tiene dos protagonistas inevitables: el lago Aluminé y el lago Moquehue. Entre ambos se despliega una geografía de playas, penínsulas, bosques y caminos de montaña que cambia de aspecto con cada estación.

El paisaje que construyó una identidad

El nombre de Villa Pehuenia no es casual. El pehuén —la araucaria araucana— es uno de los árboles emblemáticos de esta región y forma parte de la identidad natural y cultural del territorio.

Sus bosques acompañan las montañas y aparecen mezclados con lengas, ñires y coihues. El resultado es uno de esos paisajes patagónicos en los que resulta difícil separar la naturaleza de la historia humana que la habita.

La zona está vinculada históricamente con comunidades mapuches, entre ellas la comunidad Puel, cuya presencia forma parte de la identidad del destino. El vínculo con el pehuén también aparece en la gastronomía regional a través del piñón, fruto de la araucaria que ocupa un lugar tradicional en la alimentación y en distintas preparaciones locales.

Villa Pehuenia y Moquehue son, además, localidades relativamente jóvenes: en 2026 celebraron 37 años de historia como comunidad.

El lago Aluminé, la gran postal

El lago Aluminé acompaña buena parte del paisaje de Villa Pehuenia. De origen glaciar, sus aguas se encuentran rodeadas por montañas y bosques, con el volcán Batea Mahuida como uno de los grandes referentes geográficos de la región.

El nombre Aluminé procede del mapudungun y suele interpretarse como “olla reluciente” o “que brilla en el fondo”, una denominación que encuentra su explicación en el aspecto de sus aguas.

Durante los meses cálidos, el lago permite realizar actividades náuticas como kayak, canoa, navegación y paseos en embarcaciones. También existen sectores de playa donde la experiencia consiste simplemente en sentarse frente al agua y contemplar el paisaje.

La combinación de agua, bosque y montaña hace que cada rincón de la costa tenga una personalidad propia.

Moquehue, la otra cara del paisaje

A unos 23 kilómetros de Villa Pehuenia aparece Moquehue, la otra localidad que integra este destino cordillerano.

El lago que lleva su nombre ofrece un paisaje más recogido, rodeado por bosque andino patagónico y pehuenes. Sus costas permiten acercarse a una Patagonia menos urbana y con una fuerte sensación de aislamiento.

La conexión entre ambos lagos es parte de la experiencia. El río La Angostura, un curso corto y estrecho, comunica las dos masas de agua y da lugar a uno de los circuitos turísticos característicos de la zona.

Cinco Lagunas: caminar dentro del bosque

Uno de los recorridos que permite comprender mejor el paisaje es el circuito Cinco Lagunas – Quechu Lafquen.

El paseo comienza a pocos kilómetros del centro de Villa Pehuenia y atraviesa bosques y pequeñas lagunas. Puede recorrerse en vehículo y también realizarse caminando o en bicicleta, según las condiciones y el tramo elegido.

Una particularidad del recorrido es que atraviesa territorio administrado por la Comunidad Mapuche Puel. El visitante se encuentra así no solamente frente a un atractivo natural, sino también ante un espacio donde la conservación del paisaje está relacionada con la vida cotidiana y la organización comunitaria.

Es uno de esos lugares donde la fotografía queda en segundo plano. El atractivo está en avanzar lentamente, escuchar el bosque y descubrir cómo el paisaje va cambiando detrás de cada curva.

Batea Mahuida: nieve y montaña

Cuando llega el invierno, Villa Pehuenia cambia completamente.

A unos ocho kilómetros de la localidad se encuentra el Parque de Nieve Batea Mahuida, administrado por la comunidad Puel. La montaña se convierte entonces en escenario para actividades vinculadas con la nieve y los deportes invernales.

El cerro también permite observar desde las alturas la geografía volcánica y lacustre de la región.

La experiencia invernal tiene, además, una particularidad: el paisaje de los pehuenes cubiertos de nieve ofrece una de las imágenes más características de esta zona de la cordillera neuquina.

Eso sí: durante la temporada fría las condiciones de los caminos pueden cambiar rápidamente y algunos accesos suelen quedar afectados por nieve. La información oficial recomienda consultar siempre el estado de las rutas antes de emprender el viaje y llevar cadenas cuando corresponda.

El Circuito Pehuenia

Para quienes llegan con vehículo, uno de los grandes recorridos de la región es el Circuito Pehuenia.

El trayecto enlaza diferentes lagos, bosques y paisajes cordilleranos y permite conocer una zona mucho más amplia que el núcleo urbano. La ruta incluye sectores de ripio y, por sus características, conviene reservar prácticamente una jornada completa para hacerlo con paradas y sin apuro.

Entre noviembre y abril las condiciones suelen ser más favorables para realizar el circuito completo. Durante el invierno, la nieve puede obligar al cierre de determinados tramos.

La recomendación es simple: cargar combustible antes de salir, consultar el estado de los caminos y no subestimar las distancias. En la montaña, un recorrido que en el mapa parece breve puede convertirse en varias horas de viaje.

Cómo llegar a Villa Pehuenia

Desde Neuquén capital hay aproximadamente 310 kilómetros. El recorrido comienza por la Ruta Nacional 22 y continúa por rutas provinciales hacia la cordillera.

Desde Zapala existen distintas alternativas. La Ruta Provincial 13, por Primeros Pinos, es una de las vías más directas, aunque incluye un tramo importante de ripio y puede presentar restricciones durante el invierno. Otra opción es la Ruta Provincial 23, vinculada al corredor de Pino Hachado. También existe el camino por la Ruta Provincial 46, pasando por Aluminé, utilizado como alternativa durante determinadas condiciones invernales.

La localidad también está conectada mediante servicios de ómnibus con Neuquén y San Martín de los Andes, aunque las frecuencias pueden variar según la época del año.

Para quienes llegan en avión, los aeropuertos de referencia son el de Neuquén y el de Chapelco, en San Martín de los Andes. Desde allí es necesario continuar por tierra.

Cuándo viajar

Villa Pehuenia tiene dos caras bien marcadas.

El verano permite disfrutar de los lagos, las playas, los paseos en kayak, la pesca, las caminatas y los circuitos de montaña. Los días más largos son ideales para recorrer los caminos y combinar Villa Pehuenia con Moquehue y otros puntos de la cordillera.

El otoño tiene uno de sus mayores atractivos en el cambio de colores del bosque. Es una época especialmente interesante para quienes buscan tranquilidad, fotografía y caminatas.

El invierno transforma el paisaje con la nieve y convierte a Batea Mahuida en uno de los principales centros de actividades invernales de la zona.

La primavera devuelve lentamente el color al bosque y ofrece una combinación de temperaturas agradables, menor movimiento turístico y paisajes cordilleranos que comienzan a despertar.

No existe una única Villa Pehuenia. Cada estación parece construir una diferente.

Una gastronomía con identidad propia

El piñón del pehuén ocupa un lugar especial en la cocina local. Su utilización conecta la gastronomía con la historia y la cultura de los pueblos originarios de la región.

La cocina neuquina incorpora este ingrediente en distintas preparaciones y Villa Pehuenia es escenario de encuentros gastronómicos que ponen en valor los sabores patagónicos. Entre ellos se encuentra la Fiesta Nacional del Chef, que tiene lugar tradicionalmente en mayo.

En las mesas locales también aparecen productos de la región, carnes, truchas y distintas preparaciones vinculadas con la tradición cordillerana.

Comer en Villa Pehuenia forma parte del viaje: no solamente porque permite recuperar energías después de una caminata, sino porque la cocina funciona como otra manera de contar la historia del lugar.

Una Patagonia para mirar sin apuro

Villa Pehuenia no necesita grandes monumentos para convertirse en destino.

Tiene lagos, pero también tiene bosques. Tiene montañas, pero también caminos que permiten acercarse a ellas. Tiene nieve en invierno y agua cristalina en verano. Y tiene una identidad cultural que no puede separarse de las comunidades mapuches y del vínculo ancestral con el pehuén.

Quizás allí esté su principal atractivo.

En tiempos de viajes cada vez más acelerados, Villa Pehuenia propone exactamente lo contrario: quedarse un poco más, caminar junto al lago, atravesar un bosque de araucarias, mirar cómo cambia la luz sobre la cordillera y entender que en algunos rincones de la Patagonia el paisaje no es solamente algo que se visita.

Es algo que se aprende a mirar.

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