Naturaleza, mística, gastronomía, trekking y una identidad única convierten a este rincón del norte cordobés en uno de los destinos más atractivos del país. Más allá del mítico Cerro Uritorco, la ciudad ofrece experiencias para todos los gustos durante todo el año.
Hay lugares que se visitan. Y hay otros que se sienten.
Capilla del Monte pertenece a esa segunda categoría. Apenas se atraviesa el ingreso a esta localidad del Valle de Punilla, el paisaje comienza a cambiar de ritmo. El aire parece más limpio, las sierras se acercan al viajero y el tiempo deja de correr con la velocidad de las grandes ciudades.
Con poco más de diez mil habitantes y ubicada a unos 100 kilómetros de la ciudad de Córdoba, la localidad ha construido una identidad que combina naturaleza, historia, aventura y un halo de misterio que atrae cada año a miles de visitantes argentinos y extranjeros.
El Uritorco, un clásico que nunca pasa de moda
Hablar de Capilla del Monte es hablar inevitablemente del Cerro Uritorco.
Con casi 2.000 metros sobre el nivel del mar, es la montaña más emblemática de las Sierras Chicas y uno de los destinos preferidos por quienes disfrutan del trekking. La caminata hasta la cumbre exige esfuerzo físico, pero recompensa con una vista panorámica que permite apreciar buena parte del norte cordobés.
Su fama, sin embargo, trasciende lo deportivo.
Las leyendas sobre supuestos avistamientos de objetos voladores no identificados, fenómenos energéticos y relatos vinculados con civilizaciones ancestrales alimentaron durante décadas el imaginario colectivo, convirtiendo al Uritorco en un ícono del turismo místico de Argentina. (Argentina.travel)
Mucho más que un cerro
Quienes llegan pensando únicamente en subir el Uritorco suelen descubrir que Capilla del Monte tiene mucho más para ofrecer.
El Dique El Cajón invita a practicar kayak, pesca deportiva y caminatas junto al agua, mientras que el paseo Los Mogotes y el Paso del Indio sorprenden con formaciones rocosas milenarias, senderos de baja dificultad y rincones ideales para disfrutar en familia.
Otro clásico es El Zapato, una curiosa roca modelada por la erosión cuya silueta recuerda al calzado que le dio nombre. Desde allí parten distintos recorridos de trekking y actividades recreativas que permiten conocer la flora y fauna serrana.
Los amantes de la aventura también encuentran propuestas de cabalgatas, parapente, escalada, recorridos en bicicleta y excursiones hacia el dique Los Alazanes o el cerro Las Gemelas.
La única calle techada de Latinoamérica
El centro urbano también guarda una particularidad difícil de encontrar en otro lugar.
La famosa Calle Techada, construida originalmente en la década del sesenta para un festival de fotografía, terminó convirtiéndose en el corazón comercial de la ciudad.
Bajo su estructura metálica conviven cafeterías, restaurantes, heladerías, tiendas de productos regionales y locales de artesanías donde abundan piedras semipreciosas, tejidos y recuerdos serranos.
Durante las noches de verano suele transformarse en escenario de espectáculos musicales y actividades culturales al aire libre, convirtiéndose en un punto de encuentro para vecinos y turistas.
Historia entre casonas y pueblos originarios
Aunque la fama de Capilla del Monte suele asociarse al misterio, su historia es mucho más profunda.
La región estuvo habitada por pueblos comechingones y sanavirones antes de la llegada de los españoles. Esa herencia puede descubrirse en espacios como Pueblo Encanto y en distintos circuitos históricos que recuperan la memoria del lugar mediante casonas centenarias, museos y sitios arqueológicos.
Un destino para saborear
La gastronomía también se convirtió en uno de los grandes atractivos de la ciudad.
Los restaurantes ofrecen desde tradicionales cabritos serranos y empanadas cordobesas hasta propuestas gourmet elaboradas con productos regionales. No faltan las cervecerías artesanales, casas de té con vista a las sierras y cafeterías donde el ritmo pausado invita a extender la sobremesa.
En los últimos años, la localidad impulsó además un perfil gastronómico que suma festivales culinarios y propuestas para descubrir los sabores del Valle de Punilla.
Turismo para todo el año
Uno de los mayores aciertos de Capilla del Monte ha sido diversificar su oferta.
Durante el verano, los balnearios naturales del río Calabalumba y las playas del Dique El Cajón concentran gran parte de la actividad. En otoño e invierno, las caminatas por las sierras y el turismo de bienestar —con retiros, yoga y propuestas holísticas— atraen a visitantes que buscan descanso y conexión con la naturaleza.
La ciudad también mantiene una intensa agenda cultural con ferias artesanales, festivales, espectáculos musicales y eventos temáticos que consolidan su perfil como uno de los destinos más completos de Córdoba.
Recomendaciones para el viajero
Para disfrutar plenamente del destino conviene planificar una estadía de al menos tres días. Ese tiempo permite combinar una excursión al Cerro Uritorco con recorridos por El Zapato, Los Mogotes, el Dique El Cajón y la Calle Techada, además de reservar una jornada para descubrir la gastronomía local y recorrer las ferias de artesanos.
También es recomendable llevar calzado cómodo para trekking, abrigo —incluso en verano, debido a la amplitud térmica de la región— y consultar previamente el estado de los senderos habilitados para las caminatas.
Capilla del Monte sigue demostrando que su mayor atractivo no reside únicamente en las leyendas que la hicieron famosa. Está en la posibilidad de vivir unos días donde la naturaleza marca el ritmo, las sierras parecen interminables y cada atardecer recuerda que, a veces, el mejor viaje comienza simplemente deteniéndose a contemplar el paisaje.