El Parque Provincial Aconcagua atraviesa uno de los cambios más importantes de las últimas décadas. Mientras miles de montañistas de todo el mundo se preparan cada año para desafiar la cumbre más alta de América, el Gobierno de Mendoza avanza en un proceso que promete modificar la forma en que se prestarán los servicios turísticos y logísticos dentro del área protegida.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Energía y Ambiente, busca dejar atrás un esquema basado en permisos temporarios para dar paso a un sistema de concesiones de largo plazo, con mayores exigencias ambientales, reglas de funcionamiento más claras y una fuerte apuesta a la inversión privada.
Las últimas novedades
El proceso dio un paso decisivo con la apertura de las ofertas económicas y técnicas. En total, doce empresas presentaron propuestas para quedarse con la concesión de los servicios en los campamentos del parque durante los próximos veinte años. Entre ellas figuran operadores históricos del Aconcagua, firmas especializadas en logística de montaña e incluso una empresa de helicópteros que busca ampliar su participación en las tareas operativas.
Ahora comienza la etapa de evaluación técnica, ambiental, económica y legal de cada una de las propuestas. La comisión evaluadora analizará la capacidad financiera de las empresas, su experiencia en alta montaña y, especialmente, los planes de gestión ambiental que presentaron. La adjudicación está prevista antes del inicio de la próxima temporada de ascensos.
Uno de los aspectos novedosos del concurso es que no habrá un único concesionario. El parque fue dividido en parcelas distribuidas entre los diferentes campamentos, de manera que varias empresas podrán operar simultáneamente siempre que alcancen el puntaje mínimo exigido. El objetivo oficial es fomentar la competencia, evitar posiciones dominantes y mejorar la calidad de los servicios ofrecidos a los visitantes.
Un nuevo modelo para la montaña
La licitación forma parte de un proceso iniciado tras la sanción de la Ley de Zonificación del Parque Aconcagua. Esa normativa permitió redefinir los usos permitidos, la capacidad de carga de cada sector y las áreas donde podrán instalarse los distintos servicios destinados a expedicionarios y turistas.
Las futuras concesiones abarcarán los campamentos de Confluencia, Pampa de Leñas, Casa de Piedra, Plaza de Mulas y Plaza Argentina, donde los operadores deberán brindar alojamiento de montaña, gastronomía, comunicaciones, transporte de cargas mediante mulas, servicios de porteadores, guías habilitados, sanitarios y una gestión integral de residuos bajo estrictos estándares ambientales.
El ambiente, en el centro de la evaluación
La protección del ecosistema será uno de los factores determinantes para definir a los adjudicatarios. El Gobierno mendocino estableció que el plan de gestión ambiental tendrá un peso decisivo dentro de la evaluación de las ofertas, privilegiando propuestas que reduzcan el impacto sobre glaciares, cursos de agua, flora y fauna de alta montaña.
Además, el nuevo sistema incorpora auditorías permanentes, controles ambientales, sanciones económicas e incluso la posibilidad de rescindir las concesiones en caso de incumplimientos graves.
Un debate que continúa
El proceso, sin embargo, no está exento de cuestionamientos. Algunos guías independientes y sectores vinculados al montañismo expresaron preocupación por el protagonismo que adquirirán las empresas privadas y advirtieron sobre el riesgo de que los ascensos autónomos pierdan espacio frente a los servicios comercializados. Desde el Gobierno provincial respondieron que el montañismo independiente seguirá permitido y que la reorganización apunta principalmente a transparentar la actividad, mejorar la seguridad y ordenar la ocupación de los campamentos.
Mientras la comisión evaluadora analiza las doce propuestas, el Aconcagua comienza a escribir una nueva etapa. El desafío será demostrar que es posible combinar inversión privada, turismo internacional y conservación ambiental en uno de los paisajes naturales más emblemáticos de la Argentina. El resultado de esta licitación marcará el rumbo del parque durante las próximas dos décadas y definirá cómo será la experiencia de quienes lleguen desde todos los rincones del mundo para contemplar —o intentar conquistar— el techo de América.