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Olmedo queda al frente de La Libertad Avanza en Salta y crece la tensión por los acuerdos con Sáenz

 

El dirigente fue formalizado junto a Emilia Orozco en la conducción partidaria provincial. El movimiento ocurre mientras Javier Milei y la conducción nacional de La Libertad Avanza exploran acuerdos con gobernadores de cara al nuevo escenario político. En Salta, el sector de Olmedo mira con desconfianza cualquier acercamiento con Gustavo Sáenz.

La interna de La Libertad Avanza en Salta sumó un nuevo capítulo y dejó al descubierto una tensión que promete crecer a medida que se acerque el calendario electoral. El Juzgado Federal formalizó a Alfredo Olmedo y Emilia Orozco al frente de la estructura partidaria libertaria en la provincia, en momentos en que la conducción nacional encabezada por Javier Milei avanza en conversaciones con gobernadores y distintos sectores políticos para construir acuerdos.

La resolución judicial consolida a Olmedo como uno de los principales hombres de la estructura libertaria salteña y coloca nuevamente bajo los reflectores una disputa que combina la organización territorial, las candidaturas y una cuestión estratégica: qué posición adoptará La Libertad Avanza frente al gobernador Gustavo Sáenz

El problema para el oficialismo nacional es que mientras desde Buenos Aires se evalúa la conveniencia de acercarse a determinados gobernadores para garantizar gobernabilidad y respaldo legislativo, en Salta el sector que conduce Olmedo observa esos movimientos con preocupación.

Olmedo toma el control partidario

La formalización de Olmedo y Orozco representa algo más que un trámite partidario. Significa consolidar una estructura que ya venía funcionando alrededor de ambos dirigentes.

Olmedo quedó como presidente de La Libertad Avanza en Salta, mientras Orozco asumió la conducción del Congreso Provincial del partido. El esquema establece una división de roles en la que Olmedo concentra buena parte del armado político y territorial y Orozco mantiene un papel central como figura electoral. 

La situación tiene especial relevancia porque el espacio libertario salteño no constituye una estructura homogénea. Allí conviven dirigentes, partidos y sectores con diferentes trayectorias y vínculos políticos.

En ese mapa aparece también Ahora Patria, espacio que mantiene figuras propias dentro del armado libertario provincial y que cuenta con dirigentes como Carlos Zapata, Roque Cornejo y Julio Moreno.

La convivencia entre esas estructuras obliga a La Libertad Avanza a administrar una interna que puede complicarse todavía más cuando llegue el momento de definir candidaturas.

El problema se llama Gustavo Sáenz

El punto de mayor tensión es el vínculo con el gobernador salteño.

Sáenz mantiene una relación institucional fluida con el gobierno de Milei y se encuentra entre los mandatarios provinciales con los que la Casa Rosada busca construir acuerdos. Para el Gobierno nacional, esa relación puede resultar estratégica, especialmente cuando necesita respaldo parlamentario para aprobar reformas y sostener su agenda legislativa.

Pero la mirada del sector de Olmedo es diferente.

La conducción provincial libertaria no parece dispuesta a aceptar fácilmente una alianza electoral con el gobernador. Esa posición puede convertirse en un problema para la estrategia nacional si Milei decide priorizar un acuerdo político con Sáenz por encima de las diferencias internas de La Libertad Avanza en Salta.

La disputa, por lo tanto, no es solamente provincial. También pone en juego el margen de maniobra de la conducción nacional.

La señal de Pettovello

La tensión quedó expuesta recientemente durante una visita de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, a Salta.

Un episodio protagonizado por el senador provincial libertario Roque Cornejo y el gobernador Sáenz terminó generando una señal política contundente. Pettovello salió públicamente en defensa del mandatario salteño y cuestionó a quienes pudieran confrontarlo dentro del espacio libertario. 

El gesto fue interpretado como una señal de respaldo político a Sáenz y alimentó las versiones sobre un posible acuerdo entre el gobernador y el gobierno de Milei de cara a las próximas elecciones.

Para el sector de Olmedo, ese tipo de movimientos son observados con especial atención.

La conducción nacional puede considerar a Sáenz un aliado estratégico. Los libertarios salteños, en cambio, necesitan preservar una identidad propia y diferenciarse de un gobernador al que consideran parte de la política tradicional provincial.

Dos estrategias para una misma elección

El dilema que enfrenta La Libertad Avanza en Salta puede resumirse en dos estrategias.

Una apunta a construir un frente amplio, capaz de sumar al oficialismo provincial y garantizar una estructura competitiva para las elecciones. Esa alternativa podría facilitarle al Gobierno nacional la obtención de bancas y fortalecer el vínculo con Sáenz.

La otra consiste en avanzar con una lista propia, mantener una identidad libertaria más definida y disputar electoralmente el poder provincial.

El problema es que ambas estrategias pueden ser difíciles de conciliar.

Un acuerdo con Sáenz podría aportar estructura territorial, pero también generar resistencia entre dirigentes libertarios que construyeron su identidad política precisamente en oposición a los partidos tradicionales.

Una competencia separada permitiría preservar esa identidad, pero podría dividir el voto y reducir las posibilidades de alcanzar determinados objetivos electorales.

La lapicera de Olmedo

Con la nueva conducción partidaria, Olmedo adquiere una herramienta política central: el control de la estructura provincial de La Libertad Avanza.

El dirigente ya venía desempeñándose como uno de los principales arquitectos del armado salteño. Ahora, la formalización judicial le otorga un reconocimiento institucional que fortalece su posición en la interna.

La situación también refuerza el protagonismo de Orozco, quien continúa siendo una de las principales figuras electorales del espacio.

El esquema recuerda una fórmula que se consolidó en los últimos años: Olmedo como organizador y Orozco como figura visible del armado libertario

La pregunta es cuánto margen tendrá esa conducción para sostener su propia estrategia si desde Buenos Aires se define una política diferente.

Milei y la política de alianzas

El conflicto salteño debe analizarse además en el marco de una transformación de la estrategia política de Milei.

El Presidente necesita construir mayorías parlamentarias y acuerdos con gobernadores para avanzar con sus reformas. Esa necesidad puede llevarlo a priorizar acuerdos pragmáticos con dirigentes provinciales que, en otros momentos, aparecían como adversarios políticos.

El caso de Sáenz es especialmente significativo porque Salta forma parte de un territorio donde el Gobierno nacional necesita consolidar presencia política y legislativa.

La lógica nacional, entonces, es pragmática: sumar aliados allí donde sean necesarios.

La lógica provincial puede ser diferente: preservar una identidad libertaria y evitar que el espacio termine subordinado a estructuras políticas preexistentes.

Ese choque de intereses es el que comienza a aparecer detrás de la disputa.

El desafío hacia 2027

Aunque todavía falta tiempo para la próxima elección presidencial, las piezas del tablero de 2027 comienzan a moverse.

En Salta, el reconocimiento de Olmedo y Orozco como autoridades de La Libertad Avanza les permite afrontar esa etapa con una estructura partidaria formalizada.

Pero también los coloca frente a una decisión difícil: ¿seguirán la estrategia diseñada por Milei y Karina Milei o intentarán preservar una línea política propia frente a Sáenz?

La respuesta tendrá consecuencias sobre todo el armado libertario del norte argentino.

Porque la discusión no se limita a una pelea de dirigentes. Lo que está en juego es el modelo de construcción política de La Libertad Avanza: si será un partido con estructuras territoriales autónomas o una fuerza nacional capaz de absorber alianzas locales en función de las necesidades electorales y legislativas de la Casa Rosada.

Por ahora, Olmedo tiene la conducción formal de la estructura salteña y la interna está abierta.

Mientras Milei busca ampliar su base de acuerdos con los gobernadores, en Salta aparece una advertencia política: no todos dentro de La Libertad Avanza están dispuestos a aceptar cualquier alianza en nombre de la gobernabilidad.

Y en esa tensión entre el pragmatismo de Buenos Aires y la identidad política provincial puede comenzar a definirse una de las disputas más importantes del oficialismo libertario en el norte argentino.

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