Crece la mora de las familias y el crédito se convierte en una trampa para millones de argentinos

Crece la mora de las familias y el crédito se convierte en una trampa para millones de argentinos

 

ECONOMÍA | ENDEUDAMIENTO FAMILIAR | ARGENTINA

Con salarios que no alcanzan, tasas de interés elevadas y préstamos cada vez más difíciles de pagar, miles de hogares recurren al endeudamiento para comprar alimentos, pagar servicios o cubrir gastos de salud. Mientras la morosidad prácticamente se duplicó en un año, el oficialismo y la oposición discuten respuestas muy diferentes para enfrentar una crisis que ya no se limita a los bancos: golpea directamente sobre la vida cotidiana.

En la Argentina de Javier Milei, llegar a fin de mes se convirtió para muchas familias en una carrera de obstáculos. Primero se agota el sueldo, después aparece la tarjeta de crédito, más tarde el préstamo de una billetera virtual y, finalmente, la necesidad de pedir dinero para pagar una deuda anterior. El resultado es un círculo difícil de romper: se trabaja para pagar, se pide prestado para consumir y se vuelve a trabajar para cancelar intereses que no dejan de acumularse.

El endeudamiento familiar dejó de estar asociado exclusivamente a la compra de electrodomésticos, automóviles o bienes durables. Ahora, una parte importante de los hogares necesita financiar gastos tan elementales como alimentos, medicamentos, alquileres y servicios públicos.

La situación quedó reflejada en los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que muestran un deterioro significativo en la capacidad de pago de los hogares. Aunque en agosto se registró una pequeña reducción mensual de la morosidad, el indicador permanece en niveles preocupantes y prácticamente duplica el registrado un año atrás.

La cifra que desnuda la crisis: casi el 13% de los créditos familiares está en mora

Agosto de 2025

6,6%

Cartera irregular de hogares

Agosto de 2026

12,81%

Cartera irregular de hogares

Chart

Fuente: BCRA, Informe sobre Bancos. Comparación interanual.

 

Según el último Informe sobre Bancos del BCRA, la irregularidad de los préstamos otorgados a las familias alcanzó el 12,81% en agosto de 2026, frente al 6,6% del mismo mes del año anterior.

El incremento de 6,21 puntos porcentuales representa una señal de alarma sobre la fragilidad financiera de los hogares.

Si bien el indicador descendió ligeramente respecto de julio, cuando había alcanzado el 12,94%, la mejora no necesariamente implica una recuperación económica. Parte de la reducción respondió a créditos impagos que algunas entidades retiraron de sus balances, sin que eso significara que los deudores hubieran cancelado sus obligaciones.

La situación es especialmente delicada en los préstamos personales, mientras que las tarjetas de crédito registraron una mejora mensual acotada.

 

La deuda como estrategia de supervivencia

Un relevamiento realizado por el Movimiento Evita de la Ciudad de Buenos Aires junto con el Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aporta otra dimensión del problema.

El estudio, desarrollado sobre 231 hogares de barrios populares porteños, reveló que el 72% estaba endeudado. Entre quienes solicitaron créditos, el 73% utilizó ese dinero para comprar alimentos, el 54% para gastos de salud y el 44% para pagar impuestos o servicios.

Todavía más preocupante: el 52,8% de quienes solicitaron préstamos reconoció que se había endeudado para cancelar otras obligaciones.

No se trata de un relevamiento representativo de todo el país, pero ofrece una fotografía contundente de las dificultades que enfrentan los sectores de menores ingresos.

La situación describe un fenómeno que los economistas identifican como sobreendeudamiento: cuando una proporción creciente de los ingresos se destina a cancelar obligaciones financieras, dejando cada vez menos recursos para cubrir las necesidades cotidianas.

En esas condiciones, un préstamo puede resolver una urgencia inmediata y convertirse, pocas semanas después, en una nueva fuente de dificultades.

Tasas elevadas y condiciones abusivas: el negocio detrás de la necesidad

El problema no termina en la pérdida de poder adquisitivo. También aparece en las condiciones bajo las cuales las familias acceden al financiamiento.

Los préstamos personales mantienen costos elevados. Según un informe de la calificadora FIX SCR, las tasas nominales anuales para créditos a individuos rondaban el 60%, en un contexto de salarios reales debilitados y dificultades para recuperar el consumo.

Además, el costo financiero total de un préstamo puede ser considerablemente superior a su tasa nominal, porque incorpora cargos, comisiones y otros conceptos.

Las familias que no califican para un préstamo bancario suelen recurrir a billeteras virtuales, prestamistas informales o mecanismos de financiamiento alternativos. Algunos ofrecen respuestas rápidas, pero también pueden implicar costos superiores y condiciones contractuales desfavorables.

Cuando una persona necesita dinero para comprar alimentos o medicamentos, su capacidad de comparar ofertas y negociar condiciones queda seriamente limitada.

Allí aparece uno de los aspectos más cuestionables del sistema: la posibilidad de que la urgencia económica se transforme en una oportunidad de obtener ganancias mediante intereses difíciles de afrontar.

 

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