Las luces todavía no se apagaron y ya se escucha el primer canto. No hace falta que Ricardo Mollo aparezca sobre el escenario para entender qué está por suceder. En el Movistar Arena el público no espera un recital. Espera un ritual.
Hay adolescentes que descubrieron a Divididos por streaming. Hay cuarentones que los siguieron desde Obras. Hay padres que llegaron con sus hijos y fanáticos que aprendieron a medir el tiempo por las veces que escucharon Spaghetti del Rock en vivo. Todos ocupan el mismo espacio cuando las guitarras empiezan a rugir.
Eso ocurrió el pasado 9 de mayo, cuando La Aplanadora del Rock volvió a demostrar por qué continúa siendo una de las bandas más convocantes de la escena nacional. Durante más de dos horas, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella construyeron un recorrido que alternó clásicos, improvisaciones y nuevas composiciones, con un sonido demoledor que convirtió al estadio porteño en una enorme caja de resonancia.
No hubo artificios desmedidos ni una producción pensada para distraer. La apuesta fue otra: tres músicos, un repertorio atravesado por casi cuatro décadas de historia y una conexión con el público que pocas bandas argentinas conservan intacta.
Canciones como Qué ves?, Par Mil, El 38, Ala Delta y Spaghetti del Rock volvieron a convertirse en himnos colectivos. Entre tema y tema aparecieron las extensas zapadas que forman parte de la identidad del grupo, esos momentos donde el blues, el folklore y el rock pesado dialogan sin pedir permiso.
Pero aquel concierto también dejó una señal de futuro.
Divididos atraviesa una nueva etapa creativa. Después de publicar una serie de sencillos en los últimos años, la banda trabaja en un nuevo álbum de estudio, el primero con material completamente inédito en mucho tiempo. Esa renovación ya comenzó a sentirse sobre el escenario, donde las canciones recientes conviven naturalmente con un repertorio que forma parte del ADN del rock argentino.
El regreso del 4 de julio
Lejos de conformarse con el éxito de mayo, Divididos volverá este sábado 4 de julio al Movistar Arena para ofrecer un nuevo concierto que promete mantener la intensidad del primero, aunque con algunas sorpresas en la lista de temas y una mayor presencia del material que integrará su próximo disco. Será una nueva oportunidad para reencontrarse con una banda que sigue haciendo del escenario su territorio natural.
Quienes estuvieron en mayo saben que ningún recital de Divididos es igual al anterior. El trío modifica arreglos, cambia el orden de las canciones, improvisa largos pasajes instrumentales y convierte cada presentación en una experiencia irrepetible.
Esa es, quizás, la principal razón por la que el público vuelve una y otra vez.
No existe la sensación de asistir al mismo espectáculo.
Cada show tiene vida propia.
Una banda que desafía el paso del tiempo
Mientras buena parte de la industria musical apuesta por producciones cada vez más espectaculares, Divididos continúa demostrando que la potencia puede construirse desde otro lugar: la ejecución impecable, la química entre los músicos y una identidad artística que nunca necesitó seguir tendencias para mantenerse vigente.
Treinta y ocho años después de su nacimiento, La Aplanadora del Rock sigue convocando multitudes sin resignar su esencia. En tiempos de canciones pensadas para durar apenas unas semanas en las plataformas digitales, Mollo, Arnedo y Ciavarella continúan defendiendo un formato casi artesanal: conciertos largos, improvisación, volumen, emoción y una relación directa con el público.
El sábado volverán a subir al escenario del Movistar Arena con la misma premisa que los acompaña desde fines de los años ochenta: tocar como si fuera la primera vez.
Y, por la respuesta del público, también como si nunca fuera la última.