Lescano contra el pibe Flores. LUIS ROBAYO. AFP

Boca tropezó en La Bombonera: perdió 1-0 con Vasco da Gama y tendrá que buscar la hazaña en Brasil

El Xeneize cayó ante el conjunto brasileño en la primera semifinal de la Copa Sudamericana y quedó obligado a remontar la serie en el Maracaná. Sin Leandro Paredes, el equipo de Rodolfo Arruabarrena mostró dificultades para generar juego, aunque tuvo oportunidades para empatar, especialmente después de la expulsión de Andrés Gómez. La revancha será el martes 20 de octubre en Río de Janeiro.

La Bombonera estaba preparada para una de esas noches que suelen quedar guardadas en la memoria de los hinchas. Tribunas repletas, banderas, cánticos y una ilusión que volvía a tomar forma después de doce años sin disputar una semifinal de la Copa Sudamericana. Pero el fútbol, que pocas veces respeta los deseos de la multitud, terminó escribiendo una historia diferente.

Boca perdió 1-0 frente a Vasco da Gama en el partido de ida de las semifinales y deberá viajar a Brasil con la obligación de revertir un resultado adverso.

El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena tuvo momentos de dominio, generó situaciones y terminó encerrando a su rival contra el arco. Sin embargo, pagó caro sus dificultades para elaborar juego y la falta de eficacia en los metros finales.

Vasco da Gama, que jugó buena parte del segundo tiempo con diez futbolistas, resistió los ataques y se llevó una victoria fundamental para definir la clasificación como local.

Un arranque prometedor que duró demasiado poco

Boca salió decidido a imponer condiciones. Presionó alto, adelantó sus líneas y buscó recuperar rápidamente la pelota para jugar cerca del área brasileña.

Durante los primeros minutos consiguió instalarse en campo contrario y transmitir la sensación de que podía controlar el encuentro.

Pero Vasco da Gama no tardó en acomodarse.

El equipo visitante comenzó a encontrar espacios por los costados, ganó precisión en la circulación y aprovechó la movilidad de sus mediocampistas para superar la presión inicial del Xeneize.

Los argentinos Alan Lescano y Santiago Sosa fueron importantes en la estructura del conjunto carioca, que logró equilibrar el desarrollo y, con el correr de los minutos, empezó a sentirse cómodo.

La ausencia de Leandro Paredes se hizo evidente.

Sin su principal organizador, Boca tuvo dificultades para encontrar pases interiores y conectar a sus mediocampistas con los delanteros. Milton Delgado, Santiago Ascacibar y Williams Alarcón trabajaron para sostener el equipo, pero no consiguieron darle continuidad a la circulación.

Carlos Palacios tampoco logró convertirse en el conductor que necesitaba el conjunto local.

El golpe brasileño llegó a los 25 minutos

Vasco da Gama encontró la ventaja cuando mejor comenzaba a manejar el partido.

A los 25 minutos del primer tiempo, una jugada colectiva por el sector izquierdo terminó con una definición de cabeza de Adson Ferreira, que estableció el 1-0 para los visitantes.

El gol modificó el escenario.

Boca tuvo que adelantar todavía más sus líneas, mientras el conjunto brasileño encontró espacios para atacar de contragolpe.

Leonel Flores se convirtió en una de las principales alternativas ofensivas del equipo argentino. Su velocidad y capacidad para encarar generaron dificultades a los defensores rivales.

Sin embargo, Boca dependió demasiado de sus intervenciones individuales.

Enner Valencia, que llegaba al encuentro después de marcar cuatro goles en sus dos presentaciones anteriores, tuvo una primera mitad con escasa participación.

La falta de conexión entre el mediocampo y el ataque impidió que el Xeneize transformara su empuje en situaciones claras de gol.

La expulsión que cambió el partido

El segundo tiempo comenzó con un desarrollo intenso y situaciones para ambos equipos.

Vasco da Gama mantuvo su intención de manejar la pelota y encontró espacios para atacar, mientras Boca apostó a la velocidad de Flores y a la presencia de Valencia en el área.

El delantero ecuatoriano tuvo una oportunidad importante, pero el arquero Léo Jardim respondió con una intervención decisiva.

A los 63 minutos llegó una de las jugadas determinantes de la noche.

El colombiano Andrés Gómez recibió su segunda tarjeta amarilla por un empujón y dejó al conjunto brasileño con diez jugadores. La decisión del árbitro chileno Piero Maza generó controversia por la severidad de la sanción.

Con superioridad numérica, Boca tomó el control territorial y comenzó a atacar de manera insistente.

Vasco da Gama retrocedió, cerró espacios y apostó a defender la ventaja.

Arruabarrena buscó mayor presencia ofensiva con Miguel Merentiel, que compartió el ataque con Valencia, pero el equipo siguió mostrando dificultades para transformar la posesión en oportunidades bien elaboradas.

Boca tuvo el empate, pero le faltó puntería

Los últimos minutos fueron un verdadero asedio sobre el arco brasileño.

Santiago Ascacibar estuvo cerca de empatar con un remate que se estrelló contra el travesaño.

Sebastián Villa desperdició una situación clara frente al arquero, mientras Lautaro Blanco protagonizó una buena acción individual que terminó sin que ninguno de sus compañeros pudiera conectar la pelota.

Merentiel también contó con una oportunidad para convertir.

Boca acumuló llegadas, centros y remates, pero no consiguió romper la resistencia visitante.

El conjunto brasileño, obligado a defender con un futbolista menos, encontró en su arquero y en el esfuerzo colectivo los argumentos necesarios para sostener el resultado.

La Bombonera empujó hasta el último instante, aunque esta vez el aliento no alcanzó para cambiar la historia.

La ausencia de Paredes, un problema difícil de resolver

La derrota también dejó expuestas las consecuencias de las lesiones que afectan al plantel.

Leandro Paredes, uno de los principales referentes futbolísticos del equipo, quedó fuera de la serie por un desgarro sufrido en el encuentro ante Instituto de Córdoba.

Su ausencia obligó a Arruabarrena a modificar la estructura del mediocampo.

Sin el campeón del mundo, Boca perdió claridad para administrar los tiempos del partido y encontrar espacios entre las líneas rivales.

A esa baja se suman las de Tomás Belmonte y Tomás Aranda, dos futbolistas que también quedaron al margen por problemas físicos.

La acumulación de partidos y las exigencias de competir en distintos torneos comienzan a sentirse en un plantel que atraviesa una etapa decisiva de la temporada.

¿Cuándo se juega la revancha?

 

La revancha se disputará el martes 20 de octubre, a las 21:30, hora argentina, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Boca necesita ganar por dos goles de diferencia para clasificarse directamente a la final. Si consigue una victoria por un solo tanto, la serie quedará igualada y se definirá mediante tiros desde el punto penal, conforme al reglamento de la competencia.

Un empate o una nueva derrota dejarán al Xeneize eliminado.

El desafío será considerable: Vasco da Gama demostró en Buenos Aires que puede competir con personalidad, manejar la pelota y sostener un resultado incluso en condiciones adversas.

Pero Boca también encontró situaciones suficientes como para saber que la serie continúa abierta.

Una semana para corregir errores y recuperar la ilusión

Arruabarrena tendrá pocos días para encontrar soluciones.

La falta de juego asociado, las dificultades para abastecer a los delanteros y la dependencia de acciones individuales fueron algunos de los principales problemas que dejó la primera semifinal.

El entrenador también deberá administrar el desgaste físico de sus futbolistas, en medio de una agenda que incluye compromisos por el Torneo Clausura.

La derrota interrumpió una extensa racha de partidos sin perder y llegó en uno de los momentos más importantes del año.

Sin embargo, el resultado mantiene abierta la posibilidad de clasificación.

Boca tendrá que mostrar en Brasil una versión más precisa y equilibrada, capaz de aprovechar las oportunidades que no pudo convertir en La Bombonera.

La primera batalla quedó en manos de Vasco da Gama. La segunda se jugará en Río de Janeiro, donde Boca necesitará algo más que empuje y entusiasmo: deberá encontrar fútbol, eficacia y carácter para seguir soñando con otra final continental.

 

 

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