Después de una década sin grabar juntos, Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale regresan con “Bodas de coral”, un álbum que revisita clásicos de la música popular desde una mirada renovada. El proyecto celebra 35 años de una sociedad artística construida sobre la complementariedad, el respeto y una búsqueda permanente.
Hay sociedades musicales que sobreviven al paso del tiempo y otras que, además, consiguen transformarse. La de Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale pertenece a esta última categoría. Después de diez años sin entrar juntos a un estudio de grabación, el cantante rosarino y el músico, compositor y productor vuelven a encontrarse para darle forma a “Bodas de coral”, un disco atravesado por las canciones de amor y por la voluntad de volver a mirar un repertorio conocido con otros ojos.
El título funciona como una declaración de principios. Las bodas de coral representan los 35 años de matrimonio y, en este caso, aluden al tiempo que Baglietto y Vitale llevan compartiendo escenarios, discos y proyectos. No se trata, sin embargo, de una celebración basada exclusivamente en la nostalgia. El regreso tiene como motor la posibilidad de experimentar y encontrar nuevas formas para canciones que forman parte de la memoria colectiva.
“Nos damos el gusto de buscar nuevos conceptos”, es la frase que resume el espíritu de esta nueva etapa. La dupla no pretende reproducir las versiones originales ni convertir el álbum en un ejercicio de museo. El desafío está en encontrar nuevas texturas, climas y lecturas para canciones que, en muchos casos, ya fueron escuchadas millones de veces.
Un repertorio sin fronteras
La selección de temas confirma esa intención. En “Bodas de coral” conviven autores y estilos diferentes: Alejandro Sanz, Pablo Milanés, Sandro, Leonardo Favio, Carlos Gardel, Alejandro Lerner y Nino Bravo aparecen dentro de un mismo universo musical. La diversidad no parece casual: el eje no está puesto en una época determinada ni en un género específico, sino en la capacidad de cada canción para transmitir una emoción.
Así, el repertorio propone un recorrido que va del tango a la canción latinoamericana, del pop español a la música popular argentina. Es un mapa sentimental donde las fronteras entre generaciones pierden importancia y donde una canción puede ser recuperada, reinterpretada y resignificada por dos artistas con una larga historia compartida.
La elección también permite observar uno de los rasgos centrales de Baglietto y Vitale: su capacidad para acercarse a materiales diversos sin perder una identidad propia. El cantante aporta una voz asociada desde hace décadas a la renovación de la canción argentina, mientras que Vitale suma una mirada instrumental y de producción que busca ampliar los márgenes de cada composición.
Complementarios antes que iguales
La explicación de por qué continúan trabajando juntos después de tantos años no parece estar en la similitud. Más bien todo lo contrario. Ellos mismos definen la clave de la sociedad desde la complementariedad: se sienten contenidos en el trabajo del otro y destacan la admiración, el respeto y el afecto que construyeron durante décadas.
Ese vínculo constituye uno de los elementos más interesantes de la dupla. En una industria donde las asociaciones artísticas muchas veces dependen de una coyuntura determinada, Baglietto y Vitale consiguieron construir un lenguaje común que se sostiene en el tiempo sin que ninguno de los dos tenga que perder su personalidad.
Por eso, el regreso al estudio no aparece como una simple reunión de dos músicos consagrados. Es, sobre todo, una nueva oportunidad para poner a prueba una fórmula que todavía conserva capacidad de sorpresa.
Treinta y cinco años después
El recorrido compartido comenzó hace más de tres décadas y atravesó distintas etapas de la música argentina. Hubo discos, conciertos, encuentros y períodos en los que cada uno siguió sus propios caminos. La distancia, sin embargo, no eliminó el diálogo artístico.
Ahora, después de una década sin grabar juntos, el reencuentro adquiere un significado especial. El tiempo transcurrido no funciona como una barrera sino como material creativo: hay nuevas experiencias, nuevas formas de escuchar y una historia personal y musical que inevitablemente modifica la manera de interpretar aquellas canciones.
“Bodas de coral” nace entonces desde ese cruce entre experiencia y curiosidad. Baglietto y Vitale no parecen interesados en demostrar lo que ya hicieron, sino en comprobar qué pueden hacer todavía.
La vigencia de una sociedad artística
En tiempos en los que buena parte de la industria musical apuesta por la velocidad, las novedades permanentes y el consumo inmediato, el regreso de Baglietto y Vitale propone otra temporalidad. La de los artistas que conocen profundamente sus herramientas y que pueden permitirse detenerse para volver a pensar una canción.
El resultado es un proyecto que mira hacia atrás sin quedar atrapado en el pasado. Las canciones de amor funcionan como punto de partida para una búsqueda que tiene más que ver con la interpretación que con la nostalgia.
Treinta y cinco años después de haber comenzado este recorrido compartido, Baglietto y Vitale vuelven a elegirse. Y lo hacen con una premisa sencilla pero poderosa: todavía queda música por descubrir en canciones que parecían conocidas de memoria.